Las guerras han dañado Europa en el siglo pasado
Economía

¿Es el mejor momento para lanzar proyectos internacionales? (nousEUROPA 1 de 2)

1. ¿Una pagina web más?

Abrir en plena Pandemia de Covid 19 una página web que se llame nousEUROPA, es ya en sí una declaración de intenciones. 

Cuando se escriben estas líneas, en julio de 2020, hace unos días que hemos salido del confinamiento impuesto para luchar contra el virus,  ese aislamiento, se ha interiorizado y nos aleja de los demás, vemos a los compañeros de trabajo como residuos radiactivos, a los amigos, como sacos de virus, y si has tenido la suerte (buena o mala ) de pasar en soledad el aislamiento, se te antoja difícil volver al  contacto físico y a la vida social anterior, y también en volver a pensar otra vez en asociaciones amplias, de dimensión nacional o internacional. 

Han sido frecuentes en éste período los símiles guerreros. Estamos en guerra con la pandemia. Esta batalla la vamos a ganar. Saldremos victoriosos de esta guerra contra la enfermedad…

Así que hay que levantar la vista, aprender un poco del pasado – como siempre -,  superar esa sensación de urgencia  que nace en el estómago, (Aristóteles estaría de acuerdo en esta figura) de replegarse a  un entorno seguro y pensar en el medio y largo plazo.

2. Glocales.

Una cosa que antes de la pandemia,  estaba fuera de toda duda, era la globalización, eso no quiere decir que sus aspectos negativos, que los tiene como toda construcción humana, no se pusieran de manifiesto, y que hubiese tenaces opositores a la misma. Pero era un paradigma bien establecido del sistema.

Una aspiración de toda startup que se crease, era ser Glocal.

De lo local a lo global, era un “moto” razonable e imprescindible y está en todo plan estratégico que se precie.

De repente, ya no parece  tan indiscutible dicha aspiración.

Es cierto que la llegada de la Administración Trump, el irresistible ascenso de China y los temores que despierta la asertividad de Rusia y su incontinente pasión por continuar siendo una potencia mundial, están levantando barreras y minando la globalización. Se están torpedeando instituciones multilaterales, clausurando acuerdos comerciales internacionales, estableciéndo lógicas de “te tienes que posicionar en un bando” y desarrollando en la teoría y la práctica los conflictos asimétricos.

Esto nos pone delante de una cuestión cada vez más clara ¿Hay otras alternativas?.

 

3. Euroexcépticons

Los Autobots y los Decepticons, son dos facciones de robots Transformers ( La designación «Transformer» se deriva de la capacidad que poseen estos robots para transformarse en formas alternativas, por lo general vehículos). Como franquicia de entretenimiento, cuentan con una serie muy popular de películas en el que los dos bandos, originarios del planeta Cybertron,  se enfrentan en la tierra, por unas cuestiones de política de robots, que francamente, sólo entienden los robots. En esto, muy parecidos a sus contrapartes humanas.

Los Decepticons, son francamente supremacistas, los humanos les caemos fatal y además tienen los tics propios de los que quieren solucionarlo todo por la fuerza. Una estética insectomorfa y un discurso más que tenebroso. Los Autobots, están de parte de los humanos, se convierten en coches muy chulos, tienen una estética pop y además un discurso ilusionante.

Como los Decepticons, los Euroexcepticons, plantean un plan B para las naciones que forman la Unión Europea, bastante inquietante.

Se podría salir de la Unión Europea, Krugman y otros han apostado por su desaparición repetidas veces,  volver a tener nuestra propia moneda, montar un plan de ajuste de caballo y esperar que los mercados financieros confíen en la dinámica naturaleza del empresariado europeo, en la abnegada naturaleza de los trabajadores,  y en la potencia del sector servicios,  la industria, está en retroceso, en toda europa, menos en Alemania, y el sector agropecuario, aunque muy digno, no pasa de representar más de un 3% en el PIB. La digitalización, está pero más bien, se la espera, y los problemas apellidados estructurales siguen ahí…como siempre. 

El ambiente político por otro lado también cuenta. Llevar a cabo esta variante, implicaría llegar a consensos amplios sobre el alcance y la ejecución de la misma, para generar confianza en los posibles financiadores de la Deuda. 

La realidad es que no se vé ninguna posibilidad de llegar al más mínimo acuerdo entre facciones con posiciones tan distintas.

En definitiva un plan B que por un lado significa el fracaso de un proyecto, y ¿a quien le gustan los fracasos? y por otro, un salto mortal en un momento en el que lo que se precisaría, son ideas claras, consensos amplios, capacidad de negociación y sobre todo un proyecto ilusionante de futuro para el país, para el futuro de los paisanos  y para los omnipresentes mercados financieros.

4. La pandemia nos ha puesto delante del espejo.

Dando un salto y pasando a analizar el tema de salud pública, nos encontramos que como suele ocurrir, las contradicciones que se dan entre el ser y el deber ser,  han quedado plasmadas en toda su crudeza en esta crisis.

Ante una pandemia global, se han adoptado soluciones nacionales, lo que quiere decir que nuestro viejo y buen amigo el estado nación, a pesar de su desvencijamiento, de estar siendo erosionado por abajo, por las organizaciones subestatales como autonomías, provincias o landers, y por arriba por las competencias que va cediendo a organizaciones supranacionales ( en la UE) u organismos multilaterales, en función de tratados libremente autootorgados, sigue teniendo una mala salud de hierro, y ha sido la única institución política, eficaz en la lucha contra la pandemia. Desvencijado pero no desvanecido.

Y ahora va a ser el que va a apuntalar  al sector privado, y apoyar con amplios programas sociales a los ciudadanos. Es lo que dice “el libro” que hay que hacer, y hasta ahora lo que se ha hecho en la reciente historia moderna

Sin embargo, si se quiere salir rápido y sin dejarse demasiados pelos en la gatera de las siguientes olas de la pandemia y de la crisis económica que ha generado, se necesita la unión y la solidaridad internacional.

5. Un momento triste para Europa.

Centrémonos en Europa, ya que es nuestro teatro de operaciones. Lo comentado anteriormente necesita una matización. 

Europa no tiene las competencias sobre salud, son los estados nacionales. En España, recordémoslo, el Estado además, tiene delegadas las competencias en las Comunidades Autónomas.

Si un Estado, o una asociación de Estados no puede tener pánico, los políticos que la gobiernan si. Europa podría haber establecido mecanismo de solidaridad, de diálogo, de algo, de lo que fuese,  al principio de la crisis sanitaria. 

Pero hubo un momento de vértigo inicial en que la solidaridad interestatal brilló por su ausencia, 

Fué un momento triste para Europa: Insolidaridad. Los estados europeos levantando otra vez las fronteras. Una grave situación sanitaria. Los ciudadanos confinados en sus casas. Un momento de desconcierto y de incertidumbre.

Y con una crisis económica de caballo en el horizonte. Cómo saldremos de esta?

Imagen destacada: Europa hasta bien recientemente ha sido un continente asolado por las guerras. Tropas griegas desfilan en París al finalizar la Primera Guerra Mundial.

De D. Vassiliou – Ιστορία του Ελληνικού Έθνους, Εκδοτική Αθηνών. Αθήνα 1980. Τόμος ΙΕ’, σελ. 89. Εθνικό και Ιστορικό Μουσείο, Αθήνα/National and historical museum, Athens, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8525039

 

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